Veinte años investigando el sonido, una versión cada vez
Cuando alguien descubre que existen un Arcturus V1, un V2, un V3 o un V4, suele hacer siempre la misma pregunta.
«¿Cuál es el mejor?»
Y, sinceramente… Es una pregunta que nunca sabemos responder con una sola palabra. Porque ninguna versión nació para sustituir a la anterior.
Todas siguen existiendo porque todas siguen teniendo sentido. Cada una representa un momento diferente dentro de una misma investigación.
Y esa investigación todavía continúa.
Todo comenzó con una pregunta
Jonathan no empezó intentando fabricar el instrumento perfecto. Empezó intentando comprender por qué algunos instrumentos conseguían emocionar más que otros.
¿Por qué algunos sonidos parecían quedarse flotando en el aire?
¿Por qué unas notas invitaban a seguir tocando y otras parecían apagarse demasiado pronto?
No buscaba copiar un instrumento. Buscaba entender qué ocurría dentro de él.
Y esa pregunta sigue siendo hoy exactamente la misma.
Cuando fabricar se convierte en investigar
Durante mucho tiempo, cada instrumento que salía del taller era también un experimento. Se cambiaba una pequeña tensión. Un detalle en la afinación. Una forma diferente de trabajar el acero.
Después llegaba el momento más importante. Escuchar, y no escuchar una nota. Escuchar el conjunto. Porque muchas veces un pequeño cambio en una nota transformaba completamente el comportamiento del instrumento entero.
Y ahí empezaron a aparecer las primeras versiones. No porque las anteriores estuvieran mal.
Sino porque cada descubrimiento abría una puerta nueva.
V1: comprender los cimientos
La primera versión de Arcturus nació con un objetivo muy claro. Comprender el comportamiento del instrumento.
Todas sus notas estaban afinadas en su frecuencia fundamental y la mayoría incorporaban un armónico adicional, mientras que el Ding, desde el primer día, ya recibía un tratamiento especial con dobles armónicos.
Era una construcción sólida. Sencilla en comparación con lo que vendría después. Pero extraordinariamente importante.
Porque sobre esos cimientos se construiría todo lo demás.
V2: empezar a escuchar más allá
Con el tiempo apareció una nueva pregunta. ¿Y si todas las notas pudieran desarrollar mejor sus armónicos?
Así nació Arcturus V2.
Todas las notas comenzaron a incorporar un armónico, aumentando la riqueza del instrumento sin perder el equilibrio que tanto había costado conseguir.
El Ding seguía evolucionando por su propio camino.
Pero ahora el resto del instrumento también empezaba a hablar un lenguaje mucho más complejo.
V3: cuando cada nota empezó a tener cinco voces
Hubo un momento en el que Jonathan dejó de preguntarse cómo mejorar una nota. Y empezó a preguntarse cómo hacer que cada nota dialogara consigo misma.
Después de innumerables pruebas aparecieron los dobles armónicos cruzados.
Una forma de afinación que hace que cada nota esté formada por cinco tonos perfectamente equilibrados, aunque nuestro oído perciba principalmente tres de ellos.
Eso multiplicó la complejidad de la fabricación. Un Arcturus V3 de nueve notas ya no suponía afinar únicamente nueve notas. Ni veintiuna.
Suponía mantener en equilibrio unos cuarenta y cinco tonos diferentes dentro del mismo instrumento.
Y, aun así… Todo debía sonar como si fuera una única voz.
V4: darle más espacio al sonido
Cuando el comportamiento del V3 ya estaba consolidado apareció una nueva inquietud. ¿Qué ocurriría si todo ese trabajo respirara dentro de un instrumento más grande?
Así nació Arcturus V4.
Manteniendo exactamente la misma filosofía de afinación que el V3, pero aumentando su diámetro hasta los 45 centímetros.
Más superficie. Más aire en movimiento. Más recorrido para la vibración. Más profundidad. No era una evolución porque el anterior fuera insuficiente.
Era una forma distinta de vivir el mismo sonido.
Y entonces apareció Cosmos
Después de años investigando alrededor de una distribución inspirada en el Handpan, Jonathan decidió hacerse otra pregunta.
¿Qué ocurriría si elimináramos el Ding?
¿Qué pasaría si ninguna nota tuviera más protagonismo que otra?
Así nació Cosmos.
Un instrumento donde las notas se distribuyen formando una estrella y todas comparten exactamente la misma importancia.
El resultado fue una experiencia completamente diferente. Más rítmica.
No sustituía a Arcturus.
Simplemente demostraba que todavía quedaban muchos caminos por explorar.
Ninguna versión sustituye a la anterior
Quizá esa sea la idea más importante de toda esta historia. No creemos en instrumentos antiguos y modernos. Creemos en herramientas diferentes para personas diferentes.
Hay músicos que encuentran exactamente lo que necesitan en un V1.
Otros buscan la riqueza armónica de un V3.
Hay terapeutas que prefieren una respuesta determinada. Y personas que simplemente conectan más con la sencillez de una versión concreta.
Por eso todas siguen formando parte del taller. Porque todas siguen teniendo algo que enseñar.
La investigación continúa
Si algo ha aprendido Jonathan durante todos estos años es que el sonido nunca termina de revelar todos sus secretos. Cada instrumento plantea nuevas preguntas. Cada cliente descubre un uso inesperado. Cada investigación abre un camino diferente.
Por eso nunca hablamos de la última versión. Hablamos de la versión actual.
Porque, mientras siga existiendo curiosidad… Siempre habrá algo nuevo por descubrir.
En el taller creemos que…
Las versiones no cuentan cómo ha cambiado un instrumento.
Cuentan cómo hemos cambiado nosotros al intentar comprenderlo.
Cada V1, V2, V3, V4 o Cosmos representa una etapa de ese aprendizaje.
Y quizá la mejor noticia sea que este cuaderno todavía tiene muchas páginas en blanco.
🌿 Continúa leyendo Desde el Taller | Cuaderno de Investigación
Siguiente capítulo:
➡️ El día que copiaron nuestra primera nota
La historia que nos obligó a empezar de nuevo.
