Hospitales
La música también tiene un lugar en un hospital
Cuando empezamos a fabricar instrumentos jamás imaginamos que algún día terminarían sonando en hospitales. Hoy sabemos que están presentes en alrededor de una veintena de hospitales, acompañando el trabajo de profesionales sanitarios en situaciones muy diferentes.
Los utilizan enfermeras, médicos, auxiliares, celadores, terapeutas y otros profesionales que, cada uno a su manera, han encontrado en la música una herramienta más para acompañar a las personas.
Los hemos visto entrar en unidades de oncología, cuidados paliativos, pediatría, neonatología, áreas relacionadas con el autismo y otros muchos espacios donde, a veces, un momento de calma vale muchísimo.
Cada profesional trabaja de una forma diferente. Algunos utilizan el instrumento para crear un ambiente más relajado antes de un procedimiento. Otros permiten que el propio paciente participe tocándolo. Y hay quienes lo incorporan dentro de sesiones más completas junto a otros instrumentos. No existe una única manera de utilizarlo. Y creemos que precisamente ahí está una de sus mayores virtudes.
Con el paso de los años muchos profesionales nos han ido compartiendo sus experiencias. Nos hablan de personas más tranquilas. De procesos que resultan más llevaderos. De pacientes que sonríen por primera vez en mucho tiempo al descubrir que también pueden participar haciendo música. Nosotros no hacemos medicina. Ni hacemos promesas. Simplemente escuchamos a quienes trabajan cada día con personas y seguimos aprendiendo de todo lo que comparten con nosotros.
Y cada vez que uno de nuestros instrumentos entra en un hospital sentimos exactamente lo mismo. Muchísimo respeto, porque sabemos que, en esos lugares, la música nunca es lo importante. Lo importante siempre son las personas.
Lo que hemos aprendido
Después de años viendo este instrumento en hospitales hemos aprendido que no existe una única forma correcta de utilizar la música. Cada profesional encuentra su propio camino. Y creemos que esa libertad es una de las mayores riquezas que puede tener un instrumento como este. Aunque siempre está bien saber y conocer todo el uso que se puede dar y como obtener el mejor resultado en nuestros encuentros.
Colegios
La música también educa
Cada profesor tiene una forma diferente de enseñar. Y precisamente por eso nos gusta tanto ver cómo utilizan nuestros instrumentos dentro de las aulas.
Hoy sabemos que nuestros instrumentos están presentes en colegios de infantil, primaria, secundaria, educación especial e incluso en algunos conservatorios, donde también se han utilizado para realizar pruebas y experimentar nuevas formas de aprendizaje.
No existe una única manera de utilizarlos. Hay profesores que comienzan la clase con unos minutos de música para ayudar a los alumnos a centrarse. Otros los utilizan para trabajar el ritmo, la coordinación, la creatividad o la expresión musical. En educación especial, muchas veces forman parte de actividades sensoriales, mientras que otros docentes los incorporan como un instrumento más dentro de sus clases.
Con los años hemos ido recibiendo mensajes que nos han sorprendido muchísimo. Algunos profesores nos cuentan que los alumnos permanecen más tranquilos, más concentrados y más participativos durante las clases. En ocasiones, incluso otros docentes del centro les han comentado que ese ambiente parecía mantenerse también en el resto de asignaturas.
Nosotros no podemos afirmar que un instrumento produzca por sí solo esos cambios. Lo que sí podemos hacer es escuchar a quienes conviven cada día con sus alumnos y seguir aprendiendo e imvestigando de todas esas experiencias.
Creemos que la música tiene una enorme capacidad para crear espacios donde aprender resulta más agradable, más participativo y más humano. Y, sinceramente, cada vez que uno de nuestros instrumentos entra en un colegio sentimos una ilusión especial.
Porque quizá, sin saberlo, también esté despertando la curiosidad de un futuro músico, un futuro terapeuta… o simplemente de una persona que descubrirá que la música puede acompañarle durante toda la vida.
Atención temprana
Cuando la música acompaña desde los primeros pasos
Los primeros años de vida son una etapa llena de descubrimientos. Cada sonido, cada movimiento y cada experiencia ayudan a construir la forma en la que un niño conoce el mundo. Por eso cada vez son más las familias y profesionales de atención temprana que incorporan la música como una herramienta más dentro de su día a día.
Nuestros instrumentos se utilizan tanto en centros especializados como en casas, acompañando a niños con necesidades específicas y también a otros que simplemente disfrutan explorando el sonido de una forma natural y libre.
Una de las cosas que más nos gusta de estos instrumentos es que no hace falta saber música para empezar a disfrutar de ellos. Desde el primer momento los niños pueden participar, experimentar y descubrir sus propios ritmos sin miedo a equivocarse.
Con los años hemos recibido mensajes muy bonitos de familias que nos cuentan cómo sus hijos esperan con ilusión ese momento del día en el que toca hacer sonar el instrumento. También hemos conocido casos en los que, apenas una semana después de empezar a utilizarlo, algunos profesionales o familiares nos preguntaban sorprendidos qué estábamos haciendo con esos niños porque habían observado cambios muy positivos en su actitud, su concentración o su forma de relacionarse durante las sesiones.
Nosotros siempre respondemos lo mismo. No hacemos magia. Simplemente creemos en el enorme poder que tiene la música cuando se convierte en una experiencia compartida. Cada niño es diferente. Cada familia también. Y por eso no existen recetas universales.
Lo que sí sabemos es que, cuando la música entra en casa de una forma natural, muchas veces también aparecen momentos de calma, de juego, de conexión y de aprendizaje que terminan convirtiéndose en algunos de los recuerdos más bonitos de la infancia.
Porque, al final, la música no entiende de edades. Y quizá nunca sea tan libre como cuando la descubre un niño por primera vez.
Diversidad funcional
Cuando la música encuentra un camino diferente
A lo largo de los años hemos conocido a muchas familias y profesionales que trabajan cada día con personas con diferentes capacidades, necesidades y formas de relacionarse con el mundo. Y, si algo hemos aprendido, es que cada persona responde de una manera completamente distinta. Por eso nunca hablamos de soluciones universales. Hablamos de experiencias.
Nuestros instrumentos se utilizan en centros especializados, asociaciones, consultas y también en muchos hogares, formando parte de actividades donde la música se convierte en un espacio de comunicación, exploración y disfrute.
Hay personas que disfrutan simplemente sintiendo la vibración. Otras encuentran en el instrumento una forma de expresarse cuando las palabras no son suficientes. Algunas trabajan la coordinación, la motricidad o la atención. Y otras, sencillamente, encuentran un momento de calma en medio del día.
Una de las cosas que más valoran los profesionales es que nuestros instrumentos son muy intuitivos y resistentes. No hace falta tener conocimientos musicales para empezar a utilizarlos y, además, permiten que la propia persona participe activamente, explorando sonidos y ritmos a su propio ritmo, sin miedo a equivocarse.
Durante estos años hemos recibido mensajes que nos hablan de pequeños avances, de sonrisas inesperadas y de momentos que, para muchas familias, significan muchísimo más de lo que pueden expresar con palabras. Nosotros no podemos decir qué ocurrirá en cada caso.
Cada persona es un mundo. Pero sí podemos decir que la música tiene una capacidad maravillosa para crear espacios donde desaparecen las etiquetas y solo queda lo verdaderamente importante: disfrutar del momento. Y creemos que eso, por sí solo, ya tiene un valor enorme ❤️
Lo que hemos aprendido
Después de acompañar a tantas familias y profesionales, hemos comprendido que la música no entiende de diagnósticos. Entiende de personas.
Y cuando un instrumento consigue sacar una sonrisa, despertar curiosidad o crear un momento de conexión, ya está haciendo algo realmente bonito.
🧘 Yoga y meditación
Cuando el silencio también forma parte de la música
El yoga y la meditación nos enseñan algo muy sencillo: no siempre hace falta hacer más, muchas veces basta con estar más presentes.
Por eso tantos profesores de yoga y personas que practican meditación incorporan nuestros instrumentos a sus sesiones. Cada uno encuentra su propia manera de utilizarlos.
Hay quien comienza la clase con unas notas para ayudar a dejar fuera las preocupaciones del día. Otros los utilizan durante determinadas posturas, acompañando la respiración o favoreciendo la concentración. También hay quienes reservan el sonido para el final de la sesión, convirtiéndolo en una invitación a permanecer unos minutos más en calma antes de volver al ritmo cotidiano.
No existe una única forma correcta de utilizarlos.Y esa libertad forma parte de su belleza. Al final, el instrumento no dirige la práctica. La acompaña. Y cuando eso ocurre de manera natural, la música deja de ser protagonista para convertirse simplemente en un espacio donde respirar un poco mejor.
🌿 Centros de bienestar
Un instrumento, muchas formas de acompañar
Cada centro es diferente. Hay espacios dedicados al yoga, otros al pilates, a la relajación, al crecimiento personal o al bienestar integral. Y, aunque todos trabajan de una forma distinta, hay algo que suelen tener en común. La música.
Muchos profesionales utilizan nuestros instrumentos como complemento a otras disciplinas, creando ambientes más relajados o acompañando diferentes actividades.
Algunos trabajan únicamente con el Steel Tongue Drum o el Tank Drum y otros lo combinan con cuencos tibetanos, gongs, campanas, flautas o distintos instrumentos de percusión.
No creemos que exista una combinación perfecta. Cada profesional desarrolla su propia forma de trabajar y eso nos parece maravilloso. Porque cada sesión también termina teniendo personalidad propia.
🎵 Musicoterapia
Cuando la música se convierte en una herramienta de trabajo
Cada vez más musicoterapeutas incorporan nuestros instrumentos a sus sesiones. No porque sustituyan a otros instrumentos. Sino porque aportan posibilidades diferentes. Su facilidad para empezar a tocar, su riqueza armónica y la posibilidad de participar desde el primer momento hacen que puedan adaptarse a personas con experiencias musicales muy distintas.
Muchos profesionales los utilizan para trabajar la expresión emocional, la creatividad, la comunicación, el ritmo o la interacción dentro de la sesión. Nos encanta aprender de todos ellos. Porque cada musicoterapeuta encuentra nuevas formas de utilizar el instrumento y, gracias a esas experiencias compartidas, nosotros también seguimos creciendo.
🌊 Sonoterapia
El sonido como experiencia
Aunque muchas veces se utilizan como sinónimos, para nosotros la sonoterapia y la musicoterapia no son exactamente lo mismo. La sonoterapia pone el foco en el sonido y en cómo lo experimenta cada persona. La musicoterapia incorpora además elementos musicales, objetivos terapéuticos y una metodología específica.
Por eso muchos sonoterapeutas utilizan nuestros instrumentos junto a gongs, cuencos, campanas, monocordios y otros instrumentos vibracionales. Cada sesión es diferente y cada profesional tiene su propia sensibilidad. Y nosotros disfrutamos viendo cómo un mismo instrumento puede formar parte de experiencias tan distintas sin perder nunca su esencia.
🎼 Músicos y compositores
Cuando un instrumento encuentra su lugar sobre el escenario
Aunque muchas personas llegan a nosotros buscando relajación, otras lo hacen porque buscan un sonido diferente para sus composiciones. Nuestros instrumentos forman parte de conciertos, grabaciones, comparsas, espectáculos y proyectos musicales muy variados.
Algunos músicos los utilizan como un instrumento protagonista.Otros los incorporan para aportar nuevas texturas, crear atmósferas o enriquecer determinadas partes de una composición. Y eso nos encanta, porque demuestra que estos instrumentos no pertenecen a un único estilo musical. Pueden viajar desde una sesión de meditación hasta un escenario lleno de público. Y seguir emocionando exactamente igual.
👨👩👧 Familias y bienestar en casa
Porque la música también une
Probablemente este sea el destino más habitual de nuestros instrumentos. Un salón. Una habitación. Un rincón tranquilo de casa. Muchas familias nos cuentan que el instrumento termina formando parte de su rutina diaria.
Hay quien lo toca unos minutos antes de dormir. Otros lo utilizan para compartir un rato con sus hijos. Algunos simplemente necesitan desconectar después de un día intenso. Y otros, descubren que, sin darse cuenta, toda la familia acaba reuniéndose alrededor del instrumento.
Nos gusta pensar que, en un mundo donde todo va tan deprisa, dedicar unos minutos a hacer música juntos o para uno mismo, sigue siendo uno de los regalos más bonitos que podemos hacernos.
👵 Personas mayores
La música nunca entiende de edad
Si algo nos han enseñado estos años es que nunca es tarde para descubrir un instrumento.
Hemos visto personas de más de cien años emocionarse al volver a hacer música. Otras lo utilizan para mantener la movilidad, trabajar la coordinación o simplemente disfrutar de un momento tranquilo.
También hemos adaptado instrumentos para responder a necesidades concretas relacionadas con la visión, el oído o la movilidad, porque creemos que la música debe adaptarse a las personas y no al revés.
Cada historia es diferente. Pero todas tienen algo en común. Cuando alguien vuelve a sonreír mientras hace música, la edad deja de importar.
Porque las ganas de emocionarse nunca se jubilan.
¿Y tú?
No sabemos cuál será la historia de tu instrumento. Quizá termine en un hospital. Quizá en una escuela. Quizá sobre un escenario. Quizá en el salón de tu casa.
Lo único que esperamos es que encuentre un lugar donde pueda cumplir aquello para lo que fue construido.
