Cuando un instrumento empieza a existir
Cuando alguien recibe uno de nuestros instrumentos suele ver el resultado final. Un instrumento afinado, decorado o completamente limpio, listo para empezar una nueva historia.
Pero antes de llegar hasta ahí han pasado muchas horas de trabajo, investigación, pruebas y decisiones que normalmente nadie ve.
Como muchas personas nos preguntan cómo fabricamos nuestros instrumentos, hemos querido abrir las puertas del taller para enseñarte parte del proceso.
No para demostrar nada. Simplemente porque creemos que, cuando conoces cómo nace un instrumento, también aprendes a valorarlo de una forma diferente.
Todo empieza con el acero
Todo comienza eligiendo el acero con el que vamos a trabajar. Dependiendo del instrumento utilizamos acero de fundición o materiales reciclados como bombonas, termos y otros depósitos de acero que todavía tienen muchísimo que ofrecer.
Nos gusta dar una segunda vida a materiales que para muchas personas ya han terminado su camino. Creemos que reutilizar también forma parte de nuestra manera de entender la artesanía y la vida.
No cualquier acero sirve. Cada tipo de acero responde de una manera diferente, tiene una resonancia distinta, un sustain propio y una personalidad que solo se descubre después de muchas horas de trabajo.
Durante todos estos años hemos investigado muchísimo para entender cómo se comporta cada material y qué puede aportar a cada instrumento
.Buscamos un sonido redondo, equilibrado, con buena resonancia y un sustain que invite a seguir escuchando la nota incluso cuando ya has dejado de tocarla. Porque, aunque desde fuera parezca simplemente una pieza de acero…Aquí ya empieza a nacer la música.
Paso 1: Preparación del metal

Paso 2: Dibujar tonos

Cortar también es crear
Una vez elegido el acero comienza una de las primeras transformaciones. Los cortes son los que empiezan a definir la personalidad del instrumento.
Todavía queda muchísimo trabajo por delante, pero en ese momento el acero empieza a dejar de ser simplemente acero para convertirse poco a poco en un instrumento.
No entraremos en todos los detalles del proceso porque forman parte de muchos años de investigación, pero sí podemos decir que cada corte tiene un motivo y que ninguno está hecho al azar.
Muchas veces cuesta creer que dentro de esa pieza de acero ya haya un instrumento esperando salir. Y, sinceramente…A nosotros todavía nos sigue pareciendo igual de sorprendente. 😂
Paso 3: Comenzando el primer afinado

El verdadero trabajo empieza ahora
A partir de aquí comienza la parte que menos se ve y, probablemente, una de las más importantes.
Empiezan las pruebas. Los ajustes. El calor.Las herramientas. Las primeras afinaciones. Las primeras correcciones. Y muchísimas horas escuchando. Porque fabricar un instrumento no consiste únicamente en darle forma. Consiste en entender cómo responde el acero en cada momento y acompañarlo hasta que empieza a expresar exactamente aquello que estamos buscando. Cada instrumento tiene su propio ritmo. Y nosotros intentamos respetarlo.
Paso 4: Soldando las piezas
Paso 5: Limpiando rebaba de la soldadura
Afinar es mucho más que llegar a una nota
Muchas personas piensan que afinar consiste simplemente en colocar una nota donde dice un afinador.
Ojalá fuera tan fácil jajaja 😂
El afinador nos dice dónde está la nota.Pero quien realmente nos dice cómo está el instrumento es el oído.
Una nota puede estar perfectamente afinada y, sin embargo, sentirse apagada, demasiado tensa, demasiado ligera o no tener el sustain que buscamos. Por eso afinar es un equilibrio constante. Se ajusta una nota. Después otra. Y al modificar una, las demás también cambian ligeramente. Así que volvemos a la primera. Después a la segunda. Después a todas otra vez. Y así una y otra vez hasta que todo el instrumento respira como un conjunto.
No buscamos únicamente que las notas estén afinadas. Buscamos que el instrumento tenga equilibrio, que los armónicos aparezcan de forma natural, que el sustain sea agradable y que tocarlo resulte cómodo y expresivo.
Todo eso no lo mide un afinador.Eso solo lo enseñan la experiencia… y muchas horas escuchando.Y sí…Hay notas que colaboran bastante.Y otras parece que se levantan esa mañana pensando:
«Hoy te toca trabajar un poquito más» 😂
Paso 6: Comenzando el afinado

Paso 7: Terminando el primer afinado

Paso 8: Templado antes del último refinado

Paso 9: Último afinado

Paso 10: Grabado del código de autenticidad qeu figarará en el Certificado de Autenticidad y frase personalizada

Cada instrumento cuenta una historia
Hay instrumentos que salen del taller completamente limpios. Otros llevan un mandala, un árbol, un símbolo, una frase, o un diseño que solo tiene sentido para la persona que lo ha encargado.
No creemos que personalizar un instrumento sea simplemente decorarlo. Creemos que, muchas veces, es ayudar a que ese instrumento también cuente una pequeña parte de la historia de quien lo va a recibir.
Y cuando alguien prefiere un instrumento completamente limpio…También nos parece perfecto. Porque esa sencillez también forma parte de su historia.
Paso 11: Decorando el instrumento si se ha decido
La última revisión
Antes de salir del taller revisamos absolutamente todo. Comprobamos la afinación, la respuesta de cada nota, la intensidad, la comodidad al tocarlo y que todo corresponda exactamente con lo que la persona ha pedido.
Y solo cuando sentimos que todo está donde tiene que estar…Preparamos el instrumento para su viaje.
Cada uno lleva grabado su código identificativo y su certificado de autenticidad.
También incluimos las baquetas que utilizamos y recomendamos para sacar el mejor sonido posible y cuidar el instrumento desde el primer día, porque aunque está diseñado para las manos, con las baquetas se pueden hacer muchas cosillas, ya que este los Steel Tongue Drum lo permiten, mientras que el Handpan no.
Y hay otra decisión que forma parte de nuestra filosofía. Probablemente habrás visto marcas con cajas espectaculares, llenas de colores, espumas, plásticos y un packaging que impresiona mucho al abrirlo.
Nosotros hemos decidido recorrer otro camino. Preferimos dedicar ese esfuerzo al instrumento. Utilizamos cajas recicladas o reutilizadas siempre que es posible, porque creemos que lo importante no es la caja que terminará en el contenedor de reciclaje.
Lo importante es lo que va dentro. Intentamos generar la menor cantidad posible de residuos porque, para nosotros, reciclar no consiste únicamente en separar la basura.
Reciclar también es reutilizar, aprovechar lo que todavía tiene vida y tomar pequeñas decisiones cada día que reduzcan el impacto que dejamos. Quizá nuestras cajas no sean las más llamativas. Pero esperamos que, cuando abras una de ellas, entiendas por qué preferimos invertir todo ese esfuerzo en el instrumento que tienes entre las manos.
Paso 12: Comprobación de sonido, calidad y respuesta
Foto: Instrumentos que ya han pasado la comprobación de calidad
El momento más bonito
Siempre decimos que el taller está lleno de despedidas bonitas. Durante semanas convivimos con un instrumento. Lo vemos nacer. Lo escuchamos cambiar. Lo afinamos. Lo cuidamos. Y cuando por fin sentimos que está preparado…Lo metemos en una caja.
Sabemos que probablemente nunca volveremos a verlo. Pero también sabemos que, a partir de ese momento, empieza la parte más importante de su historia.
Porque un instrumento nunca termina de construirse en el taller. Termina de construirse cuando alguien lo toca por primera vez. Y esa parte…Ya no nos pertenece a nosotros. Pertenece a la historia que tú escribirás con él.
Aunque nosotros entregamos cada instrumento en las mejores condiciones que sabemos conseguir, el trabajo todavía no ha terminado del todo.
Como ocurre con muchos instrumentos musicales, el acero también necesita un tiempo para asentarse. Nosotros solemos decir que el instrumento necesita «curarse». Durante aproximadamente los primeros cuatro a ocho meses seguirá evolucionando poco a poco, y esa evolución depende en gran parte de algo muy sencillo: que se toque.
Cuanto más vibra, mejor se asienta. No importa si estás aprendiendo, si repites siempre la misma melodía o si simplemente improvisas durante unos minutos. El instrumento no necesita grandes conciertos. Lo que necesita es vivir, vibrar y expresar sus notas.
Por eso siempre animamos a quienes reciben uno de nuestros instrumentos a tocarlo todos los días, aunque solo sean veinte minutos o media hora. Si un día puedes tocar una hora, mejor todavía. No existe una forma correcta de hacerlo. Lo importante es que el instrumento cobre vida entre tus manos.
Con el paso de los meses notarás cómo el sonido gana madurez, cómo aparecen nuevos matices y cómo el instrumento responde cada vez con más naturalidad y con un sonido mucho mejor.
Y esa parte ya no podemos hacerla nosotros. Es un camino que recorreréis juntos. Nosotros construimos el instrumento.
Pero la última parte de su historia la escribís los dos.
Instrumentos en su destino:


